Martes, 16 de octubre de 2007
Con esto del viaje a Paris y demás eventos sociales a los que asisto se me acumula el trabajo y ya hay por ahí quién me echa la bronca porque me demoro en subir los post. Bueno, el caso es que el día 28 de septiembre del corriente, Sofía, mi sobrina, hizo un par de años y lo celebramos todos en paz y santa compaña en el Casar de Cáceres en la casa de los abuelos paternos de la susodicha. Como en todos los cumpleaños sobró comida y lo pasamos fenomenal. Pusimos falta grave a Montse y familia pero se le disculpa porque, ahora, con el nuevo vástago tienen los días un poco liadillos.
Fue la primera vez que vi juntos a Luigi y a Sofía así que aproveché para hacer unas cuantas 'arretratauras' para inmortalizar el evento. Aquí os dejo unas cuantas:
En esta primera foto están mi madre y Luigi. No os podéis ni imaginar la de fotos que tuve que tirar para que la señora Conce saliera más o menos decente porque, en cuanto sabe que le van a hacer una 'afoto', pone cara de corista de revista del corazón, saca morritos o mira para otro lado o cierra los ojos o pone de cara de castigada contra la pared. En fin, esta es la que está más potable:
En esta otra aparece mi hermana, Noni, con Sofía. Cada día está más guapa. Vaaaaaaaale, sí, mi hermana también pero me refería a Sofía. ¡¡No olvidemos a quién sale!!
Luigi está, como diría el padre de Julio Iglesias (RIP), trrremennndo, tiene unas patas trrrremennndas y los padres están encannntadosss con lo tranquilo que es. No da lata ninguna y se oye, se cuenta, se rumorea, se dice que han oído que el abuelo paterno de Luigi ha declarado que se atreve a quedarse sólo con él de lo bueno que es. Jeje. No se lo cree ni 'jarto' de vino. Le da por medio llorar y, al abuelo, tendríamos que cambiarle hasta los pantalones
En esta última foto están los abuelos y los nietos. Os puedo jurar que mi padre y los niños se tiraron más de dos minutos mirando a la cámara. Como podéis observar los niños se cansaron de mirar al objetivo mientras mi padre aguantaba estoicamente como un campeón. ¿Mi madre? A su bola. No miró ni cuando me quedé sin voz desgañitándome implorándole que mirara.
Por: Chesco Romero Ciborro | Familia | Comentarios (1) | Referencias (0)